Con la llegada de las bajas temperaturas, no somos los únicos que sacamos las mantas del placard. Aunque tengan su pelaje, nuestros perros también sienten el impacto del frío. Como tutores responsables, es clave ayudarlos a mantener su temperatura corporal para evitar enfermedades.

Para empezar, es útil saber que la temperatura corporal normal de un perro es más alta que la nuestra: ronda entre los 38°C y 39°C. Esto significa que ellos perciben el frío de otra manera. Aunque depende mucho del tamaño, la edad y el tipo de pelo, por lo general, cuando la temperatura exterior baja de los 10°C, la mayoría de los perros ya empiezan a sentir frío y necesitan atención extra. Si la temperatura baja de los 4°C, el riesgo para su salud es alto.

Acá te dejamos unos consejos prácticos para que el invierno sea seguro y calentito:

1. ¿Abrigo sí o abrigo no?

No es solo una cuestión de estética. Muchos perros (especialmente los de pelo corto, cachorros, o los más viejitos) necesitan una capa extra.

  • El tip de oro: Si vos necesitás una campera para salir, es muy probable que ellos también necesiten un saquito o capa, especialmente en los paseos de la mañana temprano o la noche.

2. Si pasa tiempo en el exterior: resguardo seco y aislado

Si tu perro pasa horas en el patio o jardín, es fundamental que tenga un lugar donde refugiarse del viento y la lluvia. Su cucha o espacio de resguardo debe estar completamente seco y aislado del piso (podés usar pallets bajo la base, una alfombra gruesa o mantas). El suelo transmite mucha humedad y frío, lo que baja sus defensas rápidamente.

3. ¡Ojo con las estufas y calefactores!

A los perros les encanta buscar el calor y es muy común verlos pegados a las estufas, radiadores o salamandras. Tené mucho cuidado: como su piel no reacciona al calor de la misma forma que la nuestra, pueden sufrir quemaduras graves o quemarse el pelo sin darse cuenta. Asegurate de poner una barrera física o mantener su cama a una distancia segura de cualquier fuente de calor directo.

4. Los paseos: cortos y de calidad

Cuando el termómetro baja mucho, es mejor hacer paseos más frecuentes pero más cortos. Si se moja con la lluvia o el rocío, secale bien las patas y el pecho apenas vuelvan a casa. La humedad es el peor enemigo en esta época.

5. Nutrición: el combustible para el calor

Para mantener su temperatura interna en los rangos saludables (esos 38°C-39°C), el cuerpo consume más energía. Una alimentación de alta calidad, le brinda los nutrientes necesarios para que su sistema inmunológico esté fuerte y listo para combatir los virus estacionales.

6. No te olvides de la hidratación

Aunque haga frío y parezca que toman menos agua, es vital que siempre tengan agua fresca a disposición. La calefacción de casa puede resecar el ambiente y hacer que necesiten hidratarse más de lo habitual.

Cuidar a nuestra familia de cuatro patas del frío es otra forma de decirles cuánto los queremos. Con un poco de cuidado, ¡el invierno se disfruta más!

Hasta la próxima!  

Alicia